Lo que hace falta para mandar una factura, y lo que pasa por el camino.
Sí, y es obligatorio. El comprobante se firma con él, y sin firma el documento no valida contra el esquema de la DGII: se rechaza antes de que nadie lo lea. Es un archivo con contraseña y con fecha de caducidad, a nombre de la empresa.
Se para la emisión de la empresa entera, no una factura. Por eso conviene mirar la fecha de caducidad con meses de margen y no el día que deja de funcionar todo.
Sí. La DGII autoriza secuencias con un desde y un hasta, y además tienen fecha de vencimiento. Quedarse sin números un día 30 es no poder facturar, así que a partir del 80 % consumido conviene pedir la siguiente.
No hay un plazo fijo: responde en diferido y a veces tarda. Por eso al comprobante se le pregunta con espera creciente, doblando el tiempo entre consultas hasta un tope de una hora. Preguntar cada minuto no acelera nada.
Porque un e-CF tiene campos que se vuelven obligatorios por lo que lleva la factura, no por el tipo. Un e-CF de crédito fiscal tiene 41 campos obligatorios y 72 condicionales: si la venta es a crédito hace falta la fecha límite de pago, si va en otra moneda hace falta la tasa de cambio, si hay retenciones hacen falta sus importes.
Sí, pero por otra vía. Las facturas de consumo por debajo de 250,000 pesos usan el servicio de consumo electrónico, que resuelve en el acto y no devuelve TrackID. Es la que más se emite en un negocio de mostrador y por eso la que tiene que ser rápida.
El comprobante viaja a la DGII, así que la conexión hace falta para emitir. Es la parte que conviene revisar antes de empezar y no el primer día de noviembre.